Hay que ser absolutamente moderno

Archive for enero 2008

La máquina de la verdad

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Ayer me olvidé el bono transporte en casa, así que al salir de trabajar me dispongo a comprar un billete de metro en la máquina. Cuando voy a meter la moneda, un guardia de seguridad, que está apoyado al lado de la taquilla, se dirige a mí:

– Puedes sacar el billete aquí también.
– Ya, pero la verdad es que me da igual sacarlo en la máquina.
– Pues yo siempre prefiero tratar con personas…
– Bueno, es que me da…

…igual, así que me voy a la taquilla. El que vende los billetes está leyendo el periódico mirando hacia otro lado, y digo dos veces “hola” en voz alta, pero no consigo llamar su atención, hasta que el guardia grita “¡Chiqui!” (o Txiki, vete tú a saber) y ya me hace caso y me lo vende. Durante ese tiempo, y durante el que tardo en cruzar el torno y doblar la esquina hasta quedar fuera de su vista, el guardia sigue…

– Es que además, yo prefiero que no haya máquina, porque cada máquina que ponen significa que quitan personal, y aquí llevamos con la misma plantilla desde el año 98, y a mí me vendría muy bien que me pusieran a un compañero, porque me tengo que hacer las rondas yo solo, y…

…no tienes nadie con quien hablar, y eres un poco pesado, y el de la taquilla ya pasa de ti y prefiere leer el periódico, y la próxima vez saco el billete en la máquina y hago como que no te veo y no te oigo, porque yo he venido a sacar un billete, no a que me cuentes tu vida, y para sacar un billete, repito, prefiero una máquina.

Antes me había disgustado un poco porque alguien decidió tirar la toalla y abandonar un proyecto que yo pensaba que era bueno para él. Me salió un instinto paternalista que odio, pero que a veces aflora inevitablemente. Pero sucede que es algo que él no hacía con ganas, y que le gustaba cada vez menos, así que el siguiente eslabón en mi cadena de pensamientos pasó por retrotraerme en el tiempo y pensar en decisiones propias que prorrogué excesivamente, por inercia, “por acabar lo empezado” y otras absurdas razones por el estilo que luego se demostraron falsas. Así que, bien hecho. Si algo no te gusta, no lo hagas, aunque presuntamente sea lo mejor para ti.

Tres recomendaciones para el viernes, especialmente, lo siento, para los que estéis en Madrid: la sesión de los encantadores astredu y mogkumo, mas conocidos artísticamente como Los novios instantáneos DJ’s en el Ochoymedio; una exposición de Dani y sus compañeros de clase en el Bar Rayuela, en La Latina; y una peli imprescindible a punto de estrenarse: Juno.

De verdad, no os la perdáis. Es espectacular.

Y por último, música. “Time To Pretend”, de MGMT. Qué barbaridad de vídeo, qué barbaridad de canción.

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Written by juan*

Jueves, 31 enero 2008, 3:14 am at 3:14 am

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Fragmentos maestros de una obra ídem

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“Esto debería acabarse aquí, y así, pero tú y yo somos lo peor” (“Esto debería acabarse aquí”)

“Hay demasiada cafeína en mi torrente sanguíneo, y una falta de síntesis conectivas en mi vida. Hay demasiada proyección mitopoyética entre las mías y las prestadas” (“Miedo a la muerte estilo imperio”)

“Es increíble, espeluznante, que todavía tengáis ganas de escuchar, porque hace tiempo que mis cosas han dejado de avanzar” (“Es increíble”)

“Pronto hará un año que me puse un año de plazo para trazar un plan sobre cómo iba a cambiar la manera en que funcionan las cosas, y el año acaba ahora, y todavía no estoy listo para tomar decisiones importantes por mí mismo. Y casi que voy a esperar un año a ver si todo empieza a mejorar” (“Tres años harto”)

“Y si estuvieras conectada a IRC, podríamos quedar alguna vez. Y si te gustara lo que a mí, podría grabarte mi disco de los 6ths. Y dejarte mis libros, te los podría regalar, o hacerte un grupo, puedo aprender a programar” (“Vamos al amor”)

“No, no me hace falta que me expliques lo que ya sé. Todo lo que me pasa me pasa por segunda vez. Dime lo que hay ahora, yo te digo lo que va después” (“No estaría mal no tener que saber qué es lo que va a pasar”)

“Y quizá, quizá el mejor momento de las cosas es cuando no han pasado, porque luego todo lo que puede hacerse es comentarlo, y esperar a que estén a punto de pasar cosas nuevas, y ocuparse de ellas” (“La nostalgia es un arma”)

“Sí, señor, efectos especiales, yeah, yeah, yeah. Sí, señor, la trepanación, yeah, yeah, yeah” (“Bailando”)

“Personal, mi fracaso. Mi fracaso personal” (“Mi fracaso personal”)

“Voy a escribirte una postal, o una canción, o un cuento corto, o una carta” (“El amor era esto”)

“Vas enumerando una lista en contra y otra a favor. Yo sigo intentando catalogar tanta información. Pero me despisto, y me falta paciencia, y sé que había una excusa, y no recuerdo cuál es” (“Atención”)

“Y mi nueva idea es el negativo fotográfico de la primera: negro igual a blanco, blanco igual a negro. Y mi nueva idea es cóncava donde la otra era convexa, esta hidráulica mental no la comprendo” (“Cambio de idea”)

Descarga: Astrud – Mi fracaso personal (RapidShare)

Written by juan*

Miércoles, 30 enero 2008, 12:13 am at 12:13 am

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Cómo tener sentimientos lo-fi

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Un lunes con humor de martes. Por mí, perfecto.

Las cosas que hacemos y se supone que están mal solo lo están si uno se siente mal después de hacerlas. Yo no lo siento así, así que, por lo que a mí respecta, todo está bien.

No tengo frío en Madrid. Pasé mucho en Galicia, y también en Londres. Comparado con aquello, lo de aquí no es nada. Llego a casa y está puesta la calefacción, y lo primero que hago es apagarla y abrir la ventana de mi cuarto.

Y escucho canciones bonitas en mi iPod. Bonitas y duras. Como esta de Owen Ashworth, más conocido como Casiotone for the Painfully Alone (am I painfully alone?), que, mira por dónde, es una versión de un tema de Prince que no conocía. Se titula “When you were mine”, y la letra es para enmarcarla de principio a fin, pero, por resumir, me quedo con estos demoledores versos:

I know that you’re going with another guy
I don’t care because I love you, baby, that’s no lie
I love you more than I did when you were mine

Written by juan*

Lunes, 28 enero 2008, 11:39 pm at 11:39 pm

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Tú y yo a la fiesta

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Hace poco alguien me felicitaba por cómo escribía y, particularmente, por mi uso de las comas. Dejando a un lado si la felicitación es o no merecida, me gustaría decir que a mí también me gusta ver textos bien redactados, sin faltas de ortografía, etc., y me cuesta leer el estilo SMS, tanto es así que me lo salto por pereza, pero también creo que el gusto por la corrección extrema a veces se lleva demasiado lejos.

Que algo esté bien escrito, no le da necesariamente más valor a su contenido. Y viceversa. A mí ni los gazapos ortográficos ni el mal uso de la puntuación me distraen del aprecio de una idea brillante (o que a mí al menos me lo parezca). Me da mucha rabia leer comentarios en los que se rebate algo con el manido “Antes de opinar, aprende a escribir”. Para mí no tienen que ir ni mucho menos en ese orden.

El viernes, ¿qué paso el viernes? Ah, sí. Me grabaron un CD, una recopilación, que me recuerde cosas que hemos vivido. Esa costumbre cada vez más en desuso y que no debería perderse. Yo también debería hacerlo más.

Al salir del trabajo, a cenar (poco) y a hacer pre-party al nuevo piso de Alberto, que cada vez se acerca más a sus lugares de ocio favoritos, y, a este paso, acabará viviendo en Mesonero Romanos o en la Plaza del Carmen.

El Ochoymedio fue divertido, para qué nos vamos a engañar. Hubo cosas que probablemente no deberían haber pasado, pero lo mejor de todo fue solucionarlas con una bonita conversación, y todos tan amigos. Y cuando digo tan amigos, digo tan amigos. Hubo after, y fue tan largo que decidí tomarme el sábado de descanso y no salir. Pero basta que decidas eso para que te llamen tres personas diferentes para convencerte de lo contrario. Así que me acerqué un ratito a casa de Cris, e incluso llegué hasta la puerta del Elástico, pero la enorme cola que había y mi cansancio acumulado acabaron por convencerme de que lo mejor sería una retirada a tiempo.

Un inciso. La cola de lista de invitados del Elástico se ha convertido en algo completamente absurdo que no sé hasta qué punto vale la pena.

Dormí muchas horas, tantas que de domingo ya quedaba más bien poco. Y lo termino (el domingo) un poco triste, tal vez porque tiendo demasiado a mimetizar el estado de ánimo de la gente que me rodea y a la que quiero.

Pero da igual. Sobran cosas bonitas que hacer y que ayuden a remontar pequeños bajones anímicos, ¿a que sí?

El fin de semana del 9 de febrero me voy a Barcelona. Por ejemplo.

Written by juan*

Domingo, 27 enero 2008, 11:56 pm at 11:56 pm

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Material explosivo

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Animal Collective al Primavera Sound. Aunque se pueda pensar a priori que están fuera de mi órbita de gustos musicales (pop, lo que se dice pop no son, no), Strawberry Jam me parece un discazo. Y qué decir de “Peacebone”: tremendo vídeo, tremenda canción.

Sí, Animal Collective y Portishead (que no soy fan fatal, pero me gustaría verlos) en el Primavera, tengo muchas ganas de ir. Si no me he comprado aún la entrada es porque el año pasado por esas fechas fue la fiesta de verano de mi empresa, que consistió en un viaje de tres días a Venecia con todo pagado y alojamiento en un hotel de cinco estrellas en el Lido. Lo de este año será mejor, dicen, así que si coincide con el festival barcelonés, casi que paso de músicas. Y Feist en Madrid en junio, pero si tengo que valorar en euros cuánto me gusta, me salen menos de 40, así que tampoco.

Según la revista Fortune, mi empresa está entre las 20 mejores para las que trabajar. La primera sigue siendo Google.

Es bien sabido que los inmigrantes son demonios que vienen a España a delinquir y a quitarnos el trabajo a los de aquí, y que cuando nosotros emigrábamos a otros países éramos ángeles que íbamos a levantar la economía, con trabajos preconcertados y todos los papeles en regla. O no:

La mitad de los españoles que emigraron en los 60 también eran ‘sin papeles’ (ADN.es).

Mientras, mucha gente xenófoba sigue pensando que hablar con la señora de la limpieza colombiana es una obra social.

Según la Wikipedia, el síndrome de la cabeza explosiva (el nombre se las trae) es una rara condición médica en la que el padeciente siente ocasionalmente un sonido muy fuerte, generalmente descrito como un estallido o estruendo, como si procediera de su propia cabeza. No produce dolor, pero acojona.

Yo la tengo, la tenía mucho antes de descubrir qué era en realidad. Hay veces que es un estallido, pero otras es una especie de bocina o sonidos más eléctricos, en todos los casos a un volumen extremadamente alto. Siempre me sucede cuando me estoy quedando dormido, en el período de duermevela. Pueden pasar semanas sin que me ocurra, pero hay épocas de días seguidos. Las dos últimas noches me ha sucedido. No es agradable, tampoco me angustia en exceso.

Lo sorprendente es que, al parecer, y como he dicho, es una condición rara, y ayer, hablando de esto, descubrí que también le pasa a otra persona que conozco.

Written by juan*

Viernes, 25 enero 2008, 4:58 pm at 4:58 pm

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Círculos

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Estoy viviendo una etapa de bucles, de loops, de vueltas a empezar.

Y hoy ha sido un día de estructura extraña, que empezó raro, pero no raro mal, sino raro bien. Y es que no tengo yo costumbre de hacer sesión de cine en casa a las 9 y media de la mañana, pero con pelis así, bien valdría la pena repetir a diario: Elsa y Fred, con dos personajes inolvidables, de los de quedarse grabados durante mucho tiempo y de los que aprovechar vivencias y expresiones. Raro bien, raro mal. Espectaculares los protagonistas: Manuel Aleixandre y, sobre todo, ella, con su nombre imposible, China Zorrilla.

Y se llora, incluso a esas horas de la mañana.

Luego al trabajo, con temores que resultaron ser infundados. Sin jefas y con poco personal, pensé que íbamos a colapsar y al final todo resultó de lo más tranquilo.

Y al salir, a casa de Cris, a seguir dando vueltas, a volver empezar, a seguir probando bucles y loops, aunque no siempre salga bien. Lo conseguiremos, por insistentes, y porque nos lo creemos.

De allí vengo, llegando casi a las 2 de la madrugada a casa. Se cierra el día (aún no, tengo que cenar, leer emails, aligerar el Google Reader), pronto empieza otro.

Y termina todo esto con alguien que también vuelve al principio. Otro blog personal, como si fuera la primera vez: “Si haces un blog, lo leeré cada día”.

…Y así empezó todo. ¿Recuerdas? Con morbo/pereza.

Written by juan*

Viernes, 25 enero 2008, 2:20 am at 2:20 am

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Nos volveremos invisibles, nos esconderemos

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Ayer fui a comprar una revista a un quiosco con una amiga y descubrí que hace lo mismo que yo: nunca coge la que está encima o delante de todo, sino la tercera o la cuarta. Le pregunté, y me dijo que hacía lo mismo en el supermercado.

Hay personas que cuando van a casa de otra persona investigan los champús, desodorantes, perfumes, etc., que tiene en el cuarto de baño para intentar conocerla un poco mejor. Y hay otras personas que investigan los libros, cedés, deuvedés, etc., que tiene en las estanterías de su habitación.

Hace un par de meses me sucedió una cosa que, por sorprendente y bizarra (permítaseme el anglicismo), creo que no olvidaré jamás en mi vida. La historia es que fui a un determinado sitio (al que no había ido nunca), en el que, casualmente, también estaba una persona a la que conozco muy bien. Cuando digo muy bien, digo eso, muy bien. En un determinado momento, nos cruzamos: yo iba andando en un sentido y él venía andando en el otro, justo enfrente. Cuando llegamos a la misma altura, yo me quedé mirándole a la cara durante unos segundos, tal vez tres o cuatro, quizás incluso me detuve un instante, pero no le reconocí. Él pensó, por evidente, que en realidad sí le había visto, pero que, por alguna razón, no quería saludarle o hablarle, o que simplemente no quería que supiera que yo estaba allí, así que cada uno siguió su camino. Cuando, al día siguiente, le comenté que había estado en aquel lugar, la única respuesta (pregunta, en realidad) que obtuve fue “¿Me estás hablando en serio?”, y enseguida cambió de conversación.

Tardé varios días en enterarme de que era él.

Y tuve miedo.

Written by juan*

Jueves, 24 enero 2008, 11:27 am at 11:27 am

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