Hay que ser absolutamente moderno

Tú y yo a la fiesta

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Hace poco alguien me felicitaba por cómo escribía y, particularmente, por mi uso de las comas. Dejando a un lado si la felicitación es o no merecida, me gustaría decir que a mí también me gusta ver textos bien redactados, sin faltas de ortografía, etc., y me cuesta leer el estilo SMS, tanto es así que me lo salto por pereza, pero también creo que el gusto por la corrección extrema a veces se lleva demasiado lejos.

Que algo esté bien escrito, no le da necesariamente más valor a su contenido. Y viceversa. A mí ni los gazapos ortográficos ni el mal uso de la puntuación me distraen del aprecio de una idea brillante (o que a mí al menos me lo parezca). Me da mucha rabia leer comentarios en los que se rebate algo con el manido “Antes de opinar, aprende a escribir”. Para mí no tienen que ir ni mucho menos en ese orden.

El viernes, ¿qué paso el viernes? Ah, sí. Me grabaron un CD, una recopilación, que me recuerde cosas que hemos vivido. Esa costumbre cada vez más en desuso y que no debería perderse. Yo también debería hacerlo más.

Al salir del trabajo, a cenar (poco) y a hacer pre-party al nuevo piso de Alberto, que cada vez se acerca más a sus lugares de ocio favoritos, y, a este paso, acabará viviendo en Mesonero Romanos o en la Plaza del Carmen.

El Ochoymedio fue divertido, para qué nos vamos a engañar. Hubo cosas que probablemente no deberían haber pasado, pero lo mejor de todo fue solucionarlas con una bonita conversación, y todos tan amigos. Y cuando digo tan amigos, digo tan amigos. Hubo after, y fue tan largo que decidí tomarme el sábado de descanso y no salir. Pero basta que decidas eso para que te llamen tres personas diferentes para convencerte de lo contrario. Así que me acerqué un ratito a casa de Cris, e incluso llegué hasta la puerta del Elástico, pero la enorme cola que había y mi cansancio acumulado acabaron por convencerme de que lo mejor sería una retirada a tiempo.

Un inciso. La cola de lista de invitados del Elástico se ha convertido en algo completamente absurdo que no sé hasta qué punto vale la pena.

Dormí muchas horas, tantas que de domingo ya quedaba más bien poco. Y lo termino (el domingo) un poco triste, tal vez porque tiendo demasiado a mimetizar el estado de ánimo de la gente que me rodea y a la que quiero.

Pero da igual. Sobran cosas bonitas que hacer y que ayuden a remontar pequeños bajones anímicos, ¿a que sí?

El fin de semana del 9 de febrero me voy a Barcelona. Por ejemplo.

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Written by juan*

Domingo, 27 enero 2008, 11:56 pm a 11:56 pm

Publicado en General

3 comentarios

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  1. Dormiste muchas horas…….No te habrán echado droja en el cola-cao?

    carmen lee

    Lunes, 28 enero 2008, 3:56 pm at 3:56 pm

  2. Hay cosas que mejor olvidadas
    cosas que mejor no vivirlas
    y cosas para recordar!
    bah, es broma…

    morbo/pereza

    Lunes, 28 enero 2008, 6:35 pm at 6:35 pm

  3. La cuestión es saber qué cosas se han de meter en cada grupo (olvidadas, no vividas, memorables). No es fácil, eh…

    juan*

    Lunes, 28 enero 2008, 6:47 pm at 6:47 pm


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