Hay que ser absolutamente moderno

Persona en construcción

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Suelo andarme siempre con pies de plomo a la hora de expresar una preocupación, contar un problema o hacer alguna pregunta que considero que sobrepasa los límites de la intimidad que yo debería conocer, incluso si es con un amigo.

Cuando lo hago, intento elegir cuidadosamente las palabras, y un vértigo me recorre por dentro esperando una respuesta. Creo que ese es mi fallo, porque lo que yo quiero que suene de un modo natural alcanza un aspecto de trascendentalidad que es contrariamente el efecto contrario al que yo persigo. Y eso tira muchas veces para atrás a la gente, y provoca un espontáneo blindaje en el otro que me hace desear no haber abierto la boca.

Ser sincero del todo con alguien es muy difícil, yo diría que imposible. Siempre he tenido la esperanza de tener a alguien con quien poder compartirlo todo, pero parece evidente que los unos y los otros siempre se acaban guardando una parcela en la que es del todo imposible entrar. Muchos consideran que esa es una parcela necesaria, que nadie debería ser completamente transparente, pero a mí me gustaría conseguir atravesar algún día esa barrera, aunque sea como experimento y para darme cuenta de que eso tampoco funcionaría.

Aun así, probablemente soy el primero en guardarse sentimientos íntimos para mí mismo, pero, en mi caso, probablemente sea para lo que he dicho al principio, para no herir sensibilidades y para no perder lo que, pudiendo estar mejor, está muy bien.

Que sí, que tengo que trankimizarme.

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Written by juan*

Miércoles, 13 febrero 2008, 2:55 am at 2:55 am

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Tenemos toda la noche

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Ay, otra vez. Ya debería estar durmiendo desde hace un buen rato, porque he llegado de Barcelona destrozadito, pero es lo que tiene estar un par de días sin apenas visitar internet: un montón de emails y el Google Reader echando humo, así que he estado poniéndome al día.

El viernes tenía pensado no salir para llegar con fuerzas y despejado, pero, claro, a estas alturas ya debería conocerme un poco mejor. A las 11 de la noche ya me di cuenta de que no solo iba a salir, sino que además la noche se iba a alargar bastante. Hasta las 6, nada menos. Llegué al aeropuerto bastante aturdido, y fue entrar en el avión, cerrar los ojos y volverlos a abrir cuando ya estábamos aterrizando. Y luego un par de horas de siesta en casa de mi amiga Manu, para recuperarme un poco.

Tras un paseo vespertino (en el que avistamos a Evripidis) estuvimos tomando un par de cócteles en el Flamingo’s y ya nos fuimos directamente al Razzmatazz, que, no sé si será por la novedad (era la segunda vez que iba), pero es un sitio que mencanta, y no me molesta en absoluto la mezcla de gente de gustos y aspectos distintos que provoca el hecho de que haya cinco salas de ambientes tan diferentes.

Pasaron bastantes cosas:

– Cuando llegamos al Pop Bar (la sala en la que estuvimos toda la noche) estaba pinchando Javi Buenavista, pero apenas pude escuchar 3 o 4 canciones.

– Y es que ya empezaba el concierto de Hidrogenesse, que fue apoteósico. Empezaron diciendo “Somos Bloc Party y vamos a tocar los temas de nuestro primer disco que se llama ‘Bloc Party'”. Pero no, Hidrogenesse no son Bloc Party, son mucho mejores que Bloc Party. A pesar de la brevedad (unos 45 minutos), tocaron muchas de Animalitos, y otras como “No hay nada más triste que lo tuyo”, “Así se baila el siglo XX”, “És odiós quan els amics triomfen”, “A-68”, “Vamos a salir del siglo”, “He vuelto” o “Vuelve conmigo a Italia”. El final, con “Disfraz de tigre”, genial, con la gente completamente entregada. Creo que ya puedo decir que en estos momentos no hay ninguna canción en el mundo o de cualquier época que me guste más que esa. Por cierto, viendo el concierto justo detrás de mí estaba Manolo Astrud (y acompañante femenina)

– Después del concierto me presentaron a Carlos Ballesteros, el cantante, y estuvimos charlando un ratillo, sobre todo de Bestiola, el disco que publicarán dentro de poco, y de la anécdota de que perdí en una apuesta la camiseta de Animalitos que había comprado. Mientras, Genís se dedicaba a mandar mensajes con el móvil.

– Llegó el turno de los chicos de Jenesaispop, que celebraban su segundo aniversario y pincharon muy bien y muy divertido. Hablé un rato con Supervago (que me contó lo del incendio de Camden, que yo todavía no sabía), con Farala y saludé brevemente a Piscu.

– Aparte de eso, me encontré con un ex compañero de trabajo de Londres, al que no veía desde entonces, y, por circunstancias, no se produjo el previsto encuentro con un lector de este blog que firma como Ready for the floor. Una lástima.

El domingo dormí unas ocho horas, que fueron bastante reparadoras, y quedé con Nacho, en principio para dar una vuelta por el Raval. Pero, claro, unas cervezas y unos mojitos acabaron liándonos, y acabamos saliendo hasta las 4 de la mañana, aunque no había mucha gente en ningún local. Estuvimos por sitios más ambientales, como La Penúltima (era la fiesta de presentación, aunque nosotros no lo sabíamos, de, oh, otra revista de tendencias), Las guindas, La Bata de Boatiné, el Burdel y acabamos en la Metro, una discoteca en la que nos habían dicho que sí iba a haber gente. Mucha no había, la verdad, pero fue muy divertido, con sendas actuaciones de una transexual que hacía playbacks y un stripper con muchas dotes para su trabajo. Acabé yéndome a casa en taxi, con un taxista zamorano muy simpático, pero un poco despistado, que no tenía ni idea de dónde estaba la calle a la que tenía que ir.

Otra vez de resaca en el avión, esta vez sin poder dormir por culpa de una niña de 2 o 3 años que iba en el asiento de al lado y era una de las cosas más inquietas que he visto jamás. No paraba de moverse, de apoyarse en mí y de darme pataditas. Y así no hay quien duerma. La madre, que iba en el asiento del pasillo, o no se enteraba o se hacía la loca, y en un momento hasta acabé poniéndole cara de malo a la niña para ver si me dejaba un poquito en paz. Pero ni con esas. O será que no sé poner cara de malo.

Un fugaz paso por casa, y a trabajar, pero solo cuatro horas, porque me había pedido medio día libre.

Me gusta mucho Barcelona, y me he prometido ir más a menudo. A ver qué tal los precios del AVE, que viene, que viene…

Written by juan*

Martes, 12 febrero 2008, 4:29 am at 4:29 am

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Esperando a Supermán

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Felicidad, infelicidad, felicidad, infelicidad, felicidad…

Y un reloj haciendo tic tac, imparable.

Esperar a ver qué nos deparará el futuro, qué será de mí, de ti, de nosotros. “Con el tiempo olvidarás”, dicen. Qué patraña una vida que consiste siempre más en olvidar que en recordar, o que en vivir.

La vida es eso que pasa mientras hacemos planes de futuro. Cada día más.

El insoportable, pero inevitable, afán de protección. Callarse por no hacer daño a los demás es una de las peores formas de masoquismo. Masoquismo exacerbado que conduce a la autodestrucción personal, al vacío. Por aprecio, amistad, cariño, amor, la causa da igual.

No poder evitar pensar si la vida es una situación quid pro quo o si siempre ha de haber un perdedor, si realmente por lo que se da se acaba recibiendo algo a cambio o todo es una farsa.

Segundo premio.

Preguntas sin respuestas. Cosas incomprensibles que nadie es capaz de explicar, ni siquiera de hacer una conjetura con sentido. Todo acaba por demostrarse mentira. Porque somos mentirosos. Porque decimos una cosa y pensamos otra, todo el rato. Todos lo sabemos y no nos esforzamos en disimularlo.

Por eso nunca estamos seguros de si lo que nos están diciendo es verdad, o si todo consiste en fingir. Queremos creérnoslo, todos los indicios apuntan a que el discurso es sincero, pero al mismo tiempo pensamos: “Eso lo dije yo una vez, y no era cierto”.

Sopesar la posibilidad de dejarlo todo atrás, por doloroso que sea. Irse a otra casa, a otra ciudad, a otro país, o a un lugar solitario, donde estar así, completamente solo, sin poder interaccionar y siendo inmunes a toda clase de influencia humana. Y tal vez volverse definitivamente loco.

Decidir qué es lo mejor: épocas de sedación (de felicidad impostada) o épocas de electroshock (de felicidad/infelicidad real). O siempre las dos. Subir es la hostia, al bajar te la metes

I lost my faith in manhood. Pretty boys make graves.

Written by juan*

Viernes, 8 febrero 2008, 2:25 am at 2:25 am

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You’ll speak when you’re spoken to

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Que por qué no actualizaba el blog, me preguntaban hoy (por cierto, aplícate el cuento, no vayas a clausurar todo lo que tienes por eso). Pues estamos en lo mismo de siempre: gente que me rodea no deja de decir que se aburre, y yo sigo sin encontrar tiempo para hacer todo lo que quiero, incluido esto. Y todo lo que quiero incluye cosas para otros tan cotidianas como ir al súper (mi nevera lleva días vacía) o a comprar ropa y otras cosas que necesito y que se hacen en horarios presuntamente normales (llevo dos días acostándome a las 5 y 6 de la mañana, respectivamente, y levantándome a las 12).

Pero de momento no tengo ganas de cambiar mi horario laboral. Mencanta la noche.

Yo lo que quiero no que las tiendas de Preciados abran todos los domingos. Yo lo que quiero es que las tiendas abran por la noche. Los noctámbulos también tenemos derechos.

Hace un par de semanas, o así, en una conversación en la que yo decía que los festivales que me apetecen este verano son el Summercase y el Primavera Sound, alguien apuntaba que el tapado este año iba a ser el Rock in Río. Hoy han confirmado la presencia de Lenny Kravitz y Tokio Hotel, que se unen a The Police, El Canto del Loco, Alejandro Sanz y Hombres G. Con ese cartelazo a mí no me pillan, desde luego.

Lo del candidato del PP al Senado por Albacete casi se comenta por sí solo. Una de sus perlas: “Las bodas de lesbianas tendrán que incluir diversas variedades de tortillas, y de postre bollitos con nata; y los convites para homosexuales serán a base de quimbos, perritos calientes y plátanos al horno”. Estos son los Españoles que quieren hacer de este un país mejor. Puagh.

Nos habíamos quedado en el viernes, creo, que fue un día movidito. Muy triste por la tarde, pero, afortunadamente, fue remontando. Después de la ya clásica visita a casa de Alberto antes de salir, la sesión del Ocho de Los Novios Instantáneos, que ha derivado en una especie de debate sobre si es mejor poner novedades musicales, clásicos indies, petardadas o un poco de todo. Yo no tengo nada que objetar a lo oído, me lo pasé pipa.

Y Elástico al día siguiente, que ya sé que siempre voy a los mismos sitios, pero me lo sigo pasando bien, así que de momento no tengo por qué cambiar. Al principio actuaron Lorena C, que es un grupo que no está mal del todo, pero tampoco bien. La verborrea de la cantante recuerda un poco a la de la de Chico y Chica, pero hay un abismo en favor de la segunda. Entre el público, J.A. Bayona, el director de El orfanato, que es hermano de uno de los miembros del grupo y les hace vídeos y todo.

El domingo, claro, estaba él en los Goya. Comentábamos viéndolos en casa lo previsibles que eran, porque íbamos acertando casi todos antes de que los entregaran, pero nos tragamos todas nuestras palabras cuando La soledad le dio la vuelta a la noche. Acabamos con una discusión por momentos acalorada, en la que, curiosamente, la única que la había visto decía que era una mierda (sic) y uno de los que no la había visto la defendía con uñas y dientes.

E inenarrable la ida de olla de Alfredo Landa.

Written by juan*

Miércoles, 6 febrero 2008, 12:44 am at 12:44 am

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Parlem

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Qué fin de semana tan bonito he pasado, de esos que tardan mucho tiempo en borrarse de tu memoria, que se clavan como una chincheta en tu álbum personal de recuerdos y que te provocan esa rara sensación de bonita nostalgia desde el mismo momento en que se terminan.

Esto lo publicaba hace un año y pico en mi antiguo blog, en una entrada en la que luego desarrollaba un poco más lo que había sucedido durante esos dos días y que los convirtieron en algo tan especial. Pero, claro, adoptando el típico estilo críptico, y el hasta aquí puedo leer, porque hay ciertas cosas que, por transparente que quiera ser uno, es mejor que no sean conocidas de un modo explícito, al menos en un medio semipúblico como éste. Pero creo que conseguí transmitir en parte lo sentido, o eso me dio a entender Tony Tornado en los comentarios, con una frase que decía “Ays. cuentas más en lo que callas que en lo que pones…”. Por cierto, Tony, si lees esto, que sepas que esas palabras se me quedaron grabadas durante mucho tiempo, hasta el punto que hasta hoy, aquí, las recuerdo. Nunca tuve la ocasión de decírtelo, pero esta es la enmienda.

Esta noche, por otras circunstancias diferentes, también ha tenido algunos momentos memorables (y otros amargos, pero la sensación final es optimista). Ya que estamos citando, una frase de Molière que llevaba escrita en una de mis carpetas del instituto (o de la universidad, tal vez) podría resumirla: “Todos sufrimos, pero el hablar nos alivia”.

Pues eso, aunque sea paradójico, hablar nos alivia y callar lo que no debe ser contado también es una virtud. Y aunque me calle, y vosotros no sepáis de qué rayos va todo esto, yo pongo aquí un post-it imaginario para, en el futuro, recordar que esta fue la noche en la que me puse a cocinar a las dos y media de la madrugada, tras haber buscado (y encontrado) una canción en internet que parecía casi imposible y en la que di las gracias por tener una vida, a ratos, emocionante.

Hablemos.

Written by juan*

Viernes, 1 febrero 2008, 3:49 am at 3:49 am

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La máquina de la verdad

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Ayer me olvidé el bono transporte en casa, así que al salir de trabajar me dispongo a comprar un billete de metro en la máquina. Cuando voy a meter la moneda, un guardia de seguridad, que está apoyado al lado de la taquilla, se dirige a mí:

– Puedes sacar el billete aquí también.
– Ya, pero la verdad es que me da igual sacarlo en la máquina.
– Pues yo siempre prefiero tratar con personas…
– Bueno, es que me da…

…igual, así que me voy a la taquilla. El que vende los billetes está leyendo el periódico mirando hacia otro lado, y digo dos veces “hola” en voz alta, pero no consigo llamar su atención, hasta que el guardia grita “¡Chiqui!” (o Txiki, vete tú a saber) y ya me hace caso y me lo vende. Durante ese tiempo, y durante el que tardo en cruzar el torno y doblar la esquina hasta quedar fuera de su vista, el guardia sigue…

– Es que además, yo prefiero que no haya máquina, porque cada máquina que ponen significa que quitan personal, y aquí llevamos con la misma plantilla desde el año 98, y a mí me vendría muy bien que me pusieran a un compañero, porque me tengo que hacer las rondas yo solo, y…

…no tienes nadie con quien hablar, y eres un poco pesado, y el de la taquilla ya pasa de ti y prefiere leer el periódico, y la próxima vez saco el billete en la máquina y hago como que no te veo y no te oigo, porque yo he venido a sacar un billete, no a que me cuentes tu vida, y para sacar un billete, repito, prefiero una máquina.

Antes me había disgustado un poco porque alguien decidió tirar la toalla y abandonar un proyecto que yo pensaba que era bueno para él. Me salió un instinto paternalista que odio, pero que a veces aflora inevitablemente. Pero sucede que es algo que él no hacía con ganas, y que le gustaba cada vez menos, así que el siguiente eslabón en mi cadena de pensamientos pasó por retrotraerme en el tiempo y pensar en decisiones propias que prorrogué excesivamente, por inercia, “por acabar lo empezado” y otras absurdas razones por el estilo que luego se demostraron falsas. Así que, bien hecho. Si algo no te gusta, no lo hagas, aunque presuntamente sea lo mejor para ti.

Tres recomendaciones para el viernes, especialmente, lo siento, para los que estéis en Madrid: la sesión de los encantadores astredu y mogkumo, mas conocidos artísticamente como Los novios instantáneos DJ’s en el Ochoymedio; una exposición de Dani y sus compañeros de clase en el Bar Rayuela, en La Latina; y una peli imprescindible a punto de estrenarse: Juno.

De verdad, no os la perdáis. Es espectacular.

Y por último, música. “Time To Pretend”, de MGMT. Qué barbaridad de vídeo, qué barbaridad de canción.

Written by juan*

Jueves, 31 enero 2008, 3:14 am at 3:14 am

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Fragmentos maestros de una obra ídem

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“Esto debería acabarse aquí, y así, pero tú y yo somos lo peor” (“Esto debería acabarse aquí”)

“Hay demasiada cafeína en mi torrente sanguíneo, y una falta de síntesis conectivas en mi vida. Hay demasiada proyección mitopoyética entre las mías y las prestadas” (“Miedo a la muerte estilo imperio”)

“Es increíble, espeluznante, que todavía tengáis ganas de escuchar, porque hace tiempo que mis cosas han dejado de avanzar” (“Es increíble”)

“Pronto hará un año que me puse un año de plazo para trazar un plan sobre cómo iba a cambiar la manera en que funcionan las cosas, y el año acaba ahora, y todavía no estoy listo para tomar decisiones importantes por mí mismo. Y casi que voy a esperar un año a ver si todo empieza a mejorar” (“Tres años harto”)

“Y si estuvieras conectada a IRC, podríamos quedar alguna vez. Y si te gustara lo que a mí, podría grabarte mi disco de los 6ths. Y dejarte mis libros, te los podría regalar, o hacerte un grupo, puedo aprender a programar” (“Vamos al amor”)

“No, no me hace falta que me expliques lo que ya sé. Todo lo que me pasa me pasa por segunda vez. Dime lo que hay ahora, yo te digo lo que va después” (“No estaría mal no tener que saber qué es lo que va a pasar”)

“Y quizá, quizá el mejor momento de las cosas es cuando no han pasado, porque luego todo lo que puede hacerse es comentarlo, y esperar a que estén a punto de pasar cosas nuevas, y ocuparse de ellas” (“La nostalgia es un arma”)

“Sí, señor, efectos especiales, yeah, yeah, yeah. Sí, señor, la trepanación, yeah, yeah, yeah” (“Bailando”)

“Personal, mi fracaso. Mi fracaso personal” (“Mi fracaso personal”)

“Voy a escribirte una postal, o una canción, o un cuento corto, o una carta” (“El amor era esto”)

“Vas enumerando una lista en contra y otra a favor. Yo sigo intentando catalogar tanta información. Pero me despisto, y me falta paciencia, y sé que había una excusa, y no recuerdo cuál es” (“Atención”)

“Y mi nueva idea es el negativo fotográfico de la primera: negro igual a blanco, blanco igual a negro. Y mi nueva idea es cóncava donde la otra era convexa, esta hidráulica mental no la comprendo” (“Cambio de idea”)

Descarga: Astrud – Mi fracaso personal (RapidShare)

Written by juan*

Miércoles, 30 enero 2008, 12:13 am at 12:13 am

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